Muchas veces el tiempo puede deteriorar hasta las más hermosas historias de amor y en algunos casos sólo nos quedamos con esa última fotografía de lo que el viento se llevó.Es curioso como la vida nos lleva por caminos de flores y espinas, pero la última sensación es muchas veces la que nos queda y la que nos marca para siempre, dejando atrás todo lo demás.
Claro que el amor es una de las sensaciones más intensas que nos puede tocar vivir en esta vida y, tal vez, por eso es que todo lo que se relaciona con él lo atesoramos con mucha intensidad, para bien … o para mal.
Observar nuestro pasado con un dejo de nostalgia, pero con una perspectiva diferente, puede ayudarnos a ver con un poco más de objetividad una historia llena de pasajes subjetivos, tan íntimamente vinculados con nuestros sentimientos, y tan poco enlazados con la razón.
¿Cuántas veces le hemos pedido a una historia que se vaya y que no regrese, para no llorarla más?
¿Hasta qué punto podemos hundirnos en un océano de lágrimas para tratar de ahogar las penas de un amor que se terminó?
Quizás lo mejor sea mirar a la cara a esa historial y decirle “Fuimos …” y, de a poco, tratar de no llorarla más …
Fui como una lluvia de cenizas y fatigas en las horas resignadas de tu vida...
Gota de vinagre derramada, fatalmente derramada, sobre todas tus heridas.
Fuiste por mi culpa golondrina entre la nieve, rosa marchitada por la nube que no llueve.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza, que no llora, que se echó a morir.
¡Vete!
¿No comprendes que te estás matando?
¿No comprendes que te estoy llamando?
¡Vete!
No me beses que te estoy llorando
¡Y quisiera no llorarte más!
¿No ves?
Es mejor que mi dolor quede tirado con tu amor, librado de mi amor final
¡Vete!
¿No comprendes que te estoy salvando?
¿No comprendes que te estoy amando?
¡No me sigas, ni me llames, ni me beses, ni me llores, ni me quieras más!
Fuimos abrazados a la angustia de un presagio por la noche de un camino sin salidas.
Pálidos despojos de un naufragio, sacudidos por las olas del amor y de la vida.
Fuimos empujados en un viento desolado, sombras de una sombra que tornaba del pasado.
Fuimos la esperanza que no llega, que no alcanza, que no puede vislumbrar su tarde mansa.
Fuimos el viajero que no implora, que no reza, que no llora, que se echó a morir.
(Fuimos - Letra: Homero Manzi)
La fotografía que se incluye junto al texto de esta entrada pertenece a la galería de mrhayata y es compartida bajo licencia Creative Commons.






0 comments:
Post a Comment